La pasada semana del 5 al 8 de Octubre, decidí visitar los lugares clásicos de la Sierra de Gredos y que quizás han pasado más de 30 años que no he vuelto a pisar.
La experiencia ha sido inolvidable y me ha servido para darme cuenta de lo que suponen esos lugares en mis recuerdos.

Comencé el día 5 de Octubre por la Plataforma. Mi intención era subir a dormir al Refugio Elola en la Laguna Grande, aunque con poca suerte; no pasé del Prado de las Pozas debido a las fuertes lluvias de ese día.
Después de desistir y cambiarme hasta de ropa interior, decidí acercarme a ver a unos amigos a Barco de Avila. Estos amigos, quizás también lo sean de muchos de mi época ya que él era el encargado de Deportes Diez, tanto en el Paseo de Extremadura primero, como en la Plaza de Barcelo después. Él fue quien nos hacia los banderines, insignias para coser en los gerseys, etc. para el Club. Un buen amigo y una maravillosa esposa y también amiga.
El día 6 de Octubre, después de dormir a gusto sin mojarme, me dirigí nuevamente a la Plataforma, aunque con cambio de planes al haber perdido el día anterior. Solo subiría hasta el Refugio Elola y me volvería. De esta forma podría continuar con los planes que llevaba. El día estaba mejor, no llovia aunque las nubes seguian muy bajas y casi convertidas en niebla.
Comence la subida desde el parking, todo me parecía nuevo distinto a lo que recordaba. Un camino como si fuera una calzada romana; si hubiera niebla no me hubiera perdido. La subida a los Barrerones, pasando por la Fuente de los Cavadores, y llegar al Mirador de los Barrerones. Impresionante, se me ponían los pelos como escarpias, recordando los nombres de las cumbres y si alguno se me olvidaba, miraba el tablón que hay en el mirador con el nombre de cada una de las cumbres.
Los Hermanitos, Los Cuchillares de Las Navajas y de Ballesteros; Las portillas, de los Cobardes, Bermeja, el Crampón,. La cumbres, El Almanzor, La Galana, Cabeza Nevada, El Gütre, Risco Moreno, La Ameal de Pablos (recorde cuando con mi compañero Carlos hicimos la vía Alaska como entrenamiento para el Atlas y vivaqueamos en la pared, incluyendo la anécdota cuando al amanecer a Carlos se le cayo la bota al vacío y tuvimos que abandonar). Que impresionante vista.

No paraba de hacer fotos, pero continúe mi camino pasando por la Fuente de los Barrerones y el cruce con el camino que conduce a Cinco Lagunas (la verdad es que no sabia que había un camino desde este lugar). Cerca ya de la laguna y una vez finalizada la bajada, veía que solo faltaba bordear la Laguna Grande para llegar al refugio, pero las nubes que acechaban bajando desde los cuchillares y ensombreciendo todo el circo, me hicieron pensar en el día anterior, por lo que después de tomar algo ligero, volví a subir los Barrerones de vuelta al Parking. Creo que hice bien, no por la posibilidad de perderme con la niebla ya que el camino es completamente visible, sino por el posible chaparrón que aparentemente se avecinaba. Como final de jornada, me fui hacia Guisando, al Nogal del Barranco.

El día 7 de Octubre amaneció como los anteriores, nubes y claros. Comencé temprano, mi único objetivo era subir al Refugio Victory. Sería entrañable recordar ciertas vivencias pasadas en estos parajes. Fue una sorpresa, no recordaba las fuertes subidas, era lógico antes tenia 30 años menos y también unos kilos menos. Me cruce con poca gente, con quien más trato tuve fue con una pareja que cargados con mulos iban a pasar varios días en el refugio escalando lo que pudieran. Él era amigo del guarda y conocía perfectamente todo el Galayar, sus riscos y vías. Al ir tan cargados, casi andaba yo más rápido que ellos, aunque también es cierto que paraba más que ellos.

Pasando la Fuente del Amanecer y la Fuente de Macario, llegue a la Apretura. Me vino en ese momento el recuerdo, no muy agradable, de cuando estuvimos en el rescate de 7 montañeros de Valencia que habían vivaqueado en el camino, antes llamado de la Mina, y se los había tragado un alud. Lamentablemente solo recuperamos los cuerpos, pero como siempre fue un acto de solidaridad y compañerismo de todos los que participamos a la llamada de la Federación Madrileña.

Al ir solo, no me anime a subir por la Apretura directamente y continué por lo que se llaman las Zetas, también una fuerte subida, y aunque me centre en mirar al suelo donde pisaba, no podía dejar de pararme y mirar a mi alrededor. Que impresionante el Galayar, que agujas, El Torreón, La Aguja Negra..... recordé cuando, con mi compañero y amigo Fernando, hicimos la Oeste de la Aguja Negra. Ahora la miraba y me parecía imposible que hubiera subido yo por ahí y con el materia de entonces, botas duras,..... esta claro que algo ha cambiado con el tiempo.
Llegue al refugio, cansado, y no estaba el guarda, me comentaron que llegaría al día siguiente, una pena pues le conocí este verano en la Semana de Montaña de Cercedilla y me hubiera gustado saludarle, hizo con su compañero una proyección muy interesante.
Charlando en el refugio con la pareja que os mencione anteriormente, únicos que había, no me di cuenta que la niebla nos había envuelto y ya no se veía el valle; algo me dijo que debería iniciar mi regreso aunque estuviera disfrutando de la compañía. Llegue bastante cansado al parking del Nogal del Barranco.
Me acerque a Candeleda para identificar el camino que sube por el Valle de Chilla hacia las Canales Oscuras de Almanzor, recorrido que había realizado en tiempos con Mª José, Paco y Enrique. Mi sorpresa es ahora ya no esta identificado el camino ya que todo el entorno esta dedicado al turismo del Santuario de Nuestra señora de Chilla. Mirando la guía identifique la subida desde el pueblo de El Raso.
Como esto suponía más kilómetros, decidí volver nuevamente a la otra cara de la Sierra de Gredos para al día siguiente subir por el valle que llega a Cinco Lagunas.
El día 8 de Octubre comenzó con muy buen día, mi objetivo de hoy era El Chozo de la Barranca situada en el camino a Cinco Laguna pero como unas dos horas antes. Llegar a Cinco Lagunas desde Navalperal del Tormes, son 5 horas ida y otras tantas vuelta. Acorte el recorrido no solo por la sobre carga que llevada de estos días, sino porque mi intención era volver a Madrid por la tarde-noche.
En este largo recorrido del valle solo puedo destacar la belleza del entorno y su variedad, al principio es de fuerte pendiente hasta coger altura en el valle, para luego llanear atravesando zonas de pasto, no solo de ganado vacuno, sino de cabras montesas; manada de más de 50 cabrás, que como siempre son curiosas a la par de cotillas, como las de nuestra Sierra de Guadarrama.
En tres horas se llega al Chozo de la Barranca, un refugio al pie de un gran farallón que sirve de tapón para las Cinco Lagunas en un pequeño e impresionante circo, cerrado por Cabeza Nevada, casi enfrente El Risco de las Hoces y el Calvitero, y casi en la cabecera La Galana.
De vuelta en el parking de Navalperal solo quedaba cerrar este capitulo tan apasionante y lleno de tantos recuerdos. De vuelta a los madriles.