Pues allí me fui a recordar esos momentos que había pasado en mi juventud en este maravilloso entorno. Ya se que parezco el abuelo "porretas" con esto de los recuerdos, pero, en mi opinión, lo mejor es tratar los temas con la mayor realidad posible. Y sobretodo saborear esos buenos recuerdos.
Para el conocimiento de todos, el Refugio de Cardaño de Arriba, ya no existe pues se lo llevo un alud el pasado invierno, al igual que otro refugio que se construyó en el Valle de Valcabe, al pie del Pico Murcia. Así que establecí mi campamento base en Camporredondo de Alba, en el Hostal Tía Goya. Desde aquí quiero agradecerles su amabilidad y el trato familiar que me dispensaron.
Al principio estaba algo preocupado, al ir solo y pensando en que no había mucha gente de iguales condiciones por las zonas por las que iba a caminar, debido a las conversaciones de bar que escuche sobre los intensos ataques de lobos al ganado (llevaban mas de 30 entre terneros, vacas y caballos) y también de los osos. Los que conocéis la zona, sabéis que hasta una altura hay muchas "escobas" y al ser zona caliza es bastante kárstica. En fin que me "acongojo" un poco.
El primer día, para ir calentando, me subí a la Poza de las Lomas, bajo las Agujas de Cardaño, desde Cardaño de Arriba. 12,6 Kms con un desnivel acumulado positivo de 800 metros y entre ida y vuelta 5 h 30m. La verdad es que ha cambiado todo bastante, ya que existe mucha pista para los servicios del monte y supongo que ganaderos, pero el paisaje es impresionante. Un bonito día, después de una buena helada y comenzar la caminata con 4º bajo cero.

Si aumentáis la foto de las agujas podréis ver a un par de figuras de una pareja que estaban haciendo la cresta de las 5 primeras agujas. Precioso recorrido y disfrute siguiéndolos con los prismáticos. Me pareció que iba con ellos.
Luego tuve la oportunidad de hablar con ellos y quedar en enviarles todas las fotos.
No era mi intención subir al Pico Murcia, pese a que es uno de los que mas me atraen al ser una cumbre muy puntiaguda y alpina, pero empezaba una senda y el track que llevaba en el GPS indicaba una espectacular cascada.
Comencé la verdadera ascensión a la cumbre con sus fuertes subidas. Aunque en algún momento pensé darme la vuelta por el cansancio, me animaba ver la cumbre tan cerca. Así que, poco a poco, y tras varios descansos, llegue a la cumbre del Pico Murcia.
Es difícil expresar con palabras los sentimientos pero creo que las imágenes hablan solas. En ese momento me vino a la memoria la ascensión invernal con esquís que hicimos Mª José, Esther, José Ramón y yo.
La jornada había merecido la pena, pese al cansancio acumulado. 11,67 Kms. 6h 30m y un desnivel acumulado de 1111 mts. Ademas os puedo confirmar que si vi huellas de osos.
El tercer día amaneció con nieblas y anunciando claramente un cambio de tiempo en la zona.
Pese al cansancio acumulado, no quería perder la oportunidad de adentrarme en el Valle de Mazobre bajo la norte de El Espigüete. El recorrido comienza en el parking de Pinosllanos, bastante anunciado. Trascurre por pista hasta el mirador de la cascada de Mazobre, espectacular caída de agua, en la que antaño tuve la oportunidad de bañarme en pleno verano.
De vuelta, me desvié para pasar por el refugio de la norte de El Espigüete.
De vuelta en el coche me cruzo con un grupo de venados, muy abundantes en estas zonas. 6,7 Kms. 3 horas con descanso en el refugio y 525 mts. de desnivel acumulado. Un día tranquilo.
El viento, las nubes y el frió se han intensificado, por lo que solo me queda despedirme de estas queridas montañas con el deseo de volver pronto. Animo a los lectores a conocer y disfrutar de estos entornos y a sus osos. A la ida, entré por Cervera del Pisuerga siguiendo la ruta de los pantanos. Se aprecia la entrada en el parque natural por los diversos miradores y recorridos indicados durante el recorrido. La vuelta la hice por Guardo y directo a Palencia.
Todos los recorridos podéis encontrarlos en Wikiloc bajo mi usuario (j2003gg).
Cuantos buenos recuerdos de otros tiempos en que El Espiguete y alrededores eran como si los tuvieramos ahí al lado; y bastaba cualquier excusa para volver.
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